Sumemos los días, y restemos las nimiedades, esas las que se computan guerrilleras contra un ejercito de bondandes: Nuestro amor.
Anclemos la verdad del corazón, desaforemos la vil duda, pactemos a mal quebrantar el tiempo, robarle al asombro su mejor afrodisíaco, contener la ironía alegre que se viste de gris, llegar a un lecho donde hay sol y sombra... donde habita tu mayor hazaña.
Recuerdo.
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