...y encontrar en el espacio la ilusión de una palabra formida y derretida. El camino que destelle la ráfaga de cientas razones... La luz de tu armario, el rastro de tu corazón, el añico de tu melancolía. Tus cientos de rechazos, el encuentro con mi dureza, la destrucción y fuerza del camino... Muy difícil. No hay por qué... sino una razón vicseralmente infantil...